Hoax...
un burdo rumor En la Red, como en la vida, no es oro todo lo que reluce
Los acontecimientos de los últimos meses han demostrado de forma reiterada
que no siempre puede uno fiarse de la información que circula por Internet.
No importa que aparezca envuelta bajo ropajes de gran seriedad. Lo cierto
es que hay rumores, hoax y engaños manifiestos. Hagamos una prueba. Teclee
en mayúsculas desde su Word Q33 NY. Ahora cambie el cuerpo de letra a
26. A continuación pase el texto al tipo de letra Windings. El resultado
que se obtiene es Q33 NY. Como puede observar, un avión está a punto de
estrellarse contra dos elevados rascacielos. En el accidente, como indican
los dos signos a continuación, morirán un buen puñado de judíos y sionistas.
Este enigmático mensaje llegó a nuestras manos acompañado de un texto
que afirmaba que Q33 NY era el número de uno de los vuelos secuestrados
el 11 de septiembre. Este mensaje prueba claramente la existencia de una
macroconspiración mundial en la que estarían implicados la CIA, el FBI,
las organizaciones judeomasónicas más crípticas, los herederos de Nostradamus,
la propia Microsoft y, si me apuran, los Boy Scout. El mensaje es lo que
en Internet se conoce como hoax. Esta palabra significa lisa y llanamente,
engaño. El mensaje del que hablamos es un engaño, porque ninguno de los
vuelos llevaba el número Q33 NY. Los números reales de los cuatro desdichados
vuelos son AA11, AA77, UA93 y UA175. La única explicación es que en Internet
hay mucho listo con demasiado tiempo libre. Esto no tendría demasiada
importancia. Al fin y al cabo en cualquier patio de colegio siempre hay
un graciosillo. Es una cuestión de estadística. Lo malo es que los medios
de comunicación utilizan cada vez más Internet como fuente primaria de
información. En las últimas semanas ha circulado por diversos medios informativos
de todo el mundo una fotografía que resultaba escalofriante. La historia
que la acompañaba era igualmente impactante. En la foto se ve a un chaval
arropado con un abrigo invernal, apoyado en la barandilla del mirador
que estaba situado en una de las torres gemelas. Detrás de él un avión
se acerca a la torre en rumbo de colisión. Son muchos los medios de comunicación
que en busca de sensacionalismo se han tragado la historia y han dado
la foto por buena. Y eso que la historia que le acompaña es para echarse
a temblar. Presuntamente los equipos de rescate habrían encontrado entre
los escombros una cámara con un carrete dentro. Una vez revelado éste,
aparecería la foto. Esta desgraciada imagen es un fraude. El avión de
la foto es un Boeing 757 de American Airlines, mientras que el primero
que se estrelló contra la torre era un Boeing 767. En segundo lugar, el
avión está perfectamente definido cuando está muy cerca de la torre y
se mueve a una velocidad cercana a los 800 kilómetros por hora. Ninguna
cámara fotográfica es capaz de hacer dicha foto. Por otro lado, el mirador
estaba cerrado y vacío a esas horas. Además, dada la orientación del paisaje
y la dirección en que viene el avión, la foto tendría que haberse hecho
desde la torre norte, cuando el mirador estaba en la del sur. Un colega
experto a quien le enseñamos la foto nos confirmó que la fecha fue añadida
a posteriori a la imagen, ya que tiene una definición inferior a la del
resto de la imagen. El experto en fraudes Don Malcom consiguió encontrar
la foto de dónde se extrajo silueteando el avión. La foto está en www.airliners.net.
Cómo se propagan Los hoax no siempre necesitan la ayuda de los medios
de comunicación de masas tradicionales para convertirse en “verdad por
un día”. Internet ya ha alcanzado una audiencia crítica suficiente como
para convertirse en un medio de masas. Uno de los canales más habituales
de distribución es el correo electrónico. La mayoría de nuestros lectores
habrán recibido en un momento u otro una alarma de virus. En dicha alarma
se alertaba contra determinados ficheros adjuntos con nombre presuntamente
inocente. También se afirmaba que la alarma procedía de la propia Microsoft,
del FBI y hasta de la Guardia Suiza del Vaticano. Esos virus no existen.
El único efecto de dicha falsa alarma, en la mayor parte de los casos,
es sembrar el pánico y malgastar ancho de banda. En otras ocasiones estas
alarmas de virus dan pistas sobre determinados ficheros situados en el
directorio de Windows, que presuntamente habría que borrar para parar
la infección. Los incautos que siguen los consejos al pie de la letra,
no tardan en darse cuenta de que han eliminado ficheros imprescindibles
para el funcionamiento del sistema operativo. En ingeniería social a esto
se le podría llamar el funcionamiento del “virus gallego”, en referencia
a un chiste de origen argentino que circula por la Red. Éste, que es un
chiste y no un hoax, dice así: “Hola, soy el primer virus gallego. Como
somos muy pobres y no hemos podido invertir en I+D hemos creado el primer
virus basado en el honor. Por favor, cuando recibas este mensaje borra
absolutamente todos los ficheros del disco duro de tu ordenador. Gracias
por tu colaboración”. Todavía no tenemos noticias de ninguna víctima del
virus gallego, pero sí de bastantes incautos que han seguido las instrucciones
de una de esas falsas alarmas maliciosas, que entrarían de lleno en la
categoría de hoax. El internauta se topa con un hoax o un rumor cuando
le llega a su ordenador procedente de otro pobre incauto que se creyó
el mensaje y lo consideró lo suficientemente serio como para reenviárselo
a todos los contactos de su lista de correo y a su tía Pascuala de Murcia.
Como decía Barnum, “nace un primo cada segundo”. El primo, el pardillo
o el incauto es una parte imprescindible para la difusión de los hoax.
Hacen de abejas portadoras del polen de los rumores, pero ¿en dónde surgen
estos rumores? En un momento u otro alguien tuvo que inventarlos y ponerlos
en circulación. Uno de los últimos hoax muestra de alguna manera cómo
se originan. Al poco de los atentados, los reporteros de la CNN rodaron
imágenes de palestinos celebrando en la calle los sucesos recién acaecidos.
Enseguida empezó a correr por la Red un e-mail que afirmaba que esas imágenes
eran una manipulación interesada de la CNN, porque habían sido tomadas
en 1991. De hecho, se decía que un periodista de Globo TV de Brasil había
encontrado en los archivos la imagen original. Televisiones de todo el
mundo, envidiosas del éxito de la CNN procedieron sin rubor a airear este
hoax sin confirmarlo. Los directivos de la CNN declararon que el metraje
había sido tomado en territorio palestino el 11 de septiembre de 2001.
Diversos periodistas de otras agencias, como Reuters, confirmaron la veracidad
de las imágenes. Finalmente apareció un comunicado oficial de la Universidad
Estatal de Campinas-Brasil señalando que ese rumor era falso y procedía
de un alumno llamado Marcio A.V. Carvalho. Éste se disculpaba diciendo
que había oído a un profesor presumir de tener esas imágenes y que acto
seguido se lo contó a un grupo de discusión al que pertenecía. Cuando
los integrantes de la lista le pidieron más información se puso en contacto
con el profesor, que le comentó que no tenía dicha grabación, que sólo
era una broma que le gastaba a un amigo. Realidad o ficción, lo cierto
es que durante unas horas la imprudencia de un joven dañó el prestigio
de una de las cadenas más importantes del mundo. Siguiendo el principio
de “miente que algo queda” muchos internautas se negaron a creer la rectificación
y así han aparecido cientos de historia sobre este hecho, que implican
a diversos servicios secretos. Incluso se ha llegado a afirmar que los
presuntos palestinos que bailan de alegría en las calles no eran más que
agentes del Mossad disfrazados. Llegan a matar Afortunadamente no fueron
agentes del Mossad los que “un buen día” decidieron asesinar a Britney
Spears. La cantante es un icono en Norteamérica capaz de despertar las
pasiones más extremas, tanto a favor como en contra. Muchos se sorprendieron
al enterarse de la noticia, pero otros tantos se alegraron. Mientras tanto
la agencia de prensa de Britney echaba humo intentando desmantelar el
rumor. No, no era cierto que un camión de rosquillas hubiera aplastado
el coche de la cantante. Tampoco era verdad que ésta hubiera muerto aplastada
por el cargamento de rosquillas. No había ocurrido tal accidente y la
cantante estaba sana y salva. Pese a ello, la noticia corría como la pólvora
a través de diversos foros de Internet y de numerosas emisoras de radio
en FM en lugares tan dispares como Atlanta, Munich o Camberra. Lo curioso
es que en la BBC había una página web en donde se daban todos los detalles
del accidente, incluyendo una sentida disculpa de Justine Timberlake,
el conductor del camión de rosquillas. Los diversos medios de comunicación
empezaron a disculparse poco a poco y empezó a aflorar la verdad. Un hacker,
Tim Fries, decidió hacer un experimento con el que trataba de averiguar
cuál era la velocidad de propagación de un rumor en Internet. Para ello
coló en el sitio web de noticias de la CNN la noticia de que la cantante
había fallecido en un accidente de tráfico. La falsa noticia estuvo colgada
en el sitio durante doce horas sin que nadie se diera cuenta, mientras
era difundida a otros medios, como el portal de AOL Time Warner, donde
más de 150.000 internautas la leyeron. Por fin ha quedado aclarado que
Britney Spears está viva y que no le gustan las rosquillas. Los medios
de comunicación que la “mataron” han pedido disculpas. El experimento
de Fries demuestra que la Red es un medio tan grande e influyente que
los periodistas deben ser muy cuidadosos y comprobar las información que
extraen de ella. Este tipo de hoax, como los derivados del atentado del
día 11, tienen pocas posibilidades de retornar en el futuro. Otros, sin
embargo, reaparecen cada pocos meses, casi siempre utilizando el correo
electrónico como canal de difusión. Lo realmente interesante es que cualquier
persona que reciba en dos ocasiones distintas el mismo hoax se percatará
de que el texto ha permanecido inalterado. De virus El hoax más característico
es aquel que se sirve del desconocimiento del internauta para lograr la
máxima difusión. Para ello utiliza un tema que provoca una gran alarma
social: los virus informáticos. Al buzón de correo electrónico llega un
aviso urgente en el que se notifica una grave epidemia provocada por un
feroz virus informático, capaz de comerse tres ordenadores antes de desayunar.
De hecho, es un virus tan desalmado que los expertos de Microsoft y los
gentiles periodistas de la CNN se han visto obligados a poner un aviso
de alarma en sus propios sitios web. Se ruega al receptor del e-mail que
para contener la epidemia difunda con la mayor rapidez posible dicho aviso
entre todos sus conocidos. El internauta incauto cree que el e-mail es
la palabra de dios y sin comprobar su veracidad procede a cumplir su deber
cívico difundiéndolo. En otros caso, la alarma es diferente y pone en
guardia al receptor contra unos señores que, vestidos de negro, secuestran
niños inocentes a la puerta de los colegios para extraerles un riñón.
El riñón sería después utilizado en transplantes ilegales o en oscuros
ritos ancestrales. Aunque no se lo crea, todavía hay internautas que prestan
sus oídos a patrañas como éstas. En el fondo no es más que la traslación
a la Red y en formato electrónico de las leyendas urbanas más populares,
como el sacamantecas o la chica de la curva. De lo que no se dan cuenta
estos internautas es de que ellos son el virus cuando difunden esas historias
y malgastan el ancho de banda inútilmente. Lo realmente interesante de
este fenómeno es el método de difusión viral, que ha dado lugar a las
nuevas técnicas de marketing viral. Estas técnicas persiguen una gran
notoriedad de marca con una mínima inversión, siempre y cuando se diseñe
un mensaje lo suficientemente atractivo para captar la colaboración desinteresada
de los internautas. Los desenmascaradores El único remedio posible contra
hoax y rumores en la Red es la información. Algunas páginas web como la
David Emery son un auténtico filón sobre rumores y fraudes en Internet
y fuera de la Red. Un sitio que resulta obligatorio visitar porque reúne
una colección exhaustiva de enlaces sobre esta cuestión. También incluye
una mención especial a los premios Darwin. Tras un paseo por la web de
Emery uno descubre que los algunos norteamericanos piensan que los vinos
franceses incorporan sangre humana en su composición, que el pollo del
Kentucky Fry Chicken pertenece a una raza mutante, y que en Brasil crece
una especie de plátanos que se alimenta de carne humana. Sin embargo,
los mejores científicos sobre este tema es Snopes la presentación del
sitio es un poco naif, pero la investigación que realiza para desmitificar
cada rumor es rigurosa. Resulta curioso observar que tienen secciones
especiales dedicadas a desmentir rumores sobre la Coca Cola y otra sobre
el veneno del día. Aunque pueda parecer que el planteamiento es más o
menos humorístico, lo cierto es que científicos y universitarios de todo
el mundo colaboran con este sitio web. El código de colores para identificar
los rumores ciertos y separarlo de los falso o de los ambiguos es un auténtico
hallazgo. Un grupo de funcionarios norteamericanos decidió un buen día
unir sus esfuerzos para descubrir los hoax de Internet. La mayoría de
los colaboradores pertenecen al CIAC, una unidad gubernamental especializada
en alarmas sobre incidentes informáticos y a la Comisión Norteamericana
de Energía. La clasificación de los hoax que recogen es muy buena, pero
además aporta información sobre los riesgos y costes de este fenómeno,
así como las medidas que se deben tomar para evitarlo. No todas las páginas
sobre hoax están en inglés. La nave de los locos es un sitio web dedicado
a eliminar mitos referidos a ovnis, tarot y otras paraciencias. En los
últimos tiempos ha incluido una estupenda traducción al castellano de
la página del observatorio del CSICOP (Committee for the Scientific Investigation
of Claims of the Paranormal). Este comité está realizando una soberbia
labor desmantelando todos los mitos que circulan en la Red acerca de temas
como terrorismo o guerra biológica, contribuyendo sobremanera a serenar
los ánimos. El CSICOP está dirigido por Kevin Christopher y Barry Karr.
Otro buen sitio web en español es Rompecadenas. Se especializa en desmitificar
leyendas urbanas e informa sobre cómo protegerse contra los e-mail en
cadena y contra los distintos fraudes perpetrados a través del correo
electrónico. El autor recomienda romper todas las cadenas posibles, porque
es la única manera de evitar que sigan llegando esos mensajes al buzón
electrónico. Su autor se llama Eugenio Siccardi y lleva cuatro años investigando
sobre esta cuestión. En cualquier caso, para las alarmas de virus basta
con visitar las secciones que las marcas más importantes de antivirus
dedican a los hoax. Bulos y estafas ---------------------- No todos los
rumores o los bulos que corren por Internet persiguen la diversión o gastar
una broma. Hay otros que tienen la intención de causar daño o bien de
lucrarse con el engaño. Muchos de ellos en realidad caen dentro del campo
de la más sórdida y cutre delincuencia. De nuevo los atentados de Washintong
y Nueva York han destapado lo peor del ser humano. Junto a las diversas
iniciativas llevadas a cabo por organizaciones sin ánimo de lucro, han
comenzado lo que se conoce como “cadenas de caridad”. Estas cadenas de
caridad son literalmente cartas en cadena enviadas por correo electrónico
que buscan, amparándose en los buenos sentimientos ajenos, hacer el agosto.
El escándalo ha explotado cuando una coordinadora de familiares de víctimas
de los atentados de pronto ha empezado a preguntarse a dónde ha ido todo
el dinero que presuntamente está recaudándose en su honor. Algunas organizaciones
como la Cruz Roja y otras de carácter humanitario han podido dar cumplida
cuenta del dinero recaudado. Sin embargo, cuando se intentó comprobar
la legitimidad de algunas de las presuntas asociaciones que recaudaban
fondos vía e-mail, se constató que habían desaparecido. El timo es sencillo,
y por desgracia no se ha circunscrito solamente al ámbito norteamericano.
En España también se han recibido varios miles de correos de este tipo.
El internauta recibe un e-mail lacrimógeno donde se le describe en términos
muy vívidos la catástrofe acontecida (el atentado en las torres gemelas,
el hambre en Sudán o el terremoto de Nicaragua...). Después se afirma
que una organización de prestigio, como la Cruz Roja o Médicos sin Fronteras,
por ejemplo, está recaudando fondos para paliar la catástrofe. Suele incluir
un número de cuenta para que se realice el ingreso. Lo más curioso es
que la catástrofe es cierta, y la necesidad recaudatoria también. Sin
embargo, el número de cuenta pertenece a un pillo que pasadas unas semanas
cierra el chiringuito y desaparece sin dejar rastro. Estos estafadores
se aprovechan de que el contribuyente de Hong Kong jamás va a comprobar
la legitimidad de la cuenta. Ni siquiera el compatriota del timador se
sentirá movido a realizar esa comprobación, dado que se trata de una acción
caritativa. No sólo los timadores utilizan el método de las cartas en
cadena con fines ilícitos. En ocasiones publicitarios sin escrúpulos ponen
en marcha un sistema de éstos para incrementar su base de datos de direcciones
de correo electrónico. Los internautas reciben un e-mail, casi siempre
redactado en su propio idioma. En nuestro caso suelen venir en castellano,
aunque a menudo con algunos modismos de sudamericanos. Se trata de una
historia muy triste donde se piden firmas para consolar a un niño que
necesita dos transplantes de hígado y tres de córnea, o para presionar
a favor de un periodista que lleva encerrado en una cárcel totalitaria
ciento cincuenta años. Lo realmente inteligente de este sistema es que
son los propios internautas quienes realizan el trabajo. El mentiroso
desaprensivo en este caso sólo tiene que poner en marcha la cadena, en
la seguridad de que los internautas movidos por la compasión irán añadiendo
su nombre y su dirección de correo a la lista. Incluso se irán numerando
para que cada internauta número cien envíe la lista preparada y ordenada
al remitente original. Muchos internautas se sorprenderán cuando en los
próximos meses reciban publicidad de saunas virtuales, casinos online,
o fabulosísimos negocios que se pueden llevar en casa y sólo con una computadora.
Estas cadenas para obtener datos de forma ilícita estarán prohibidas cuando
se publique la LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información
y Comercio Electrónico). Uno estaría tentado de pensar que los viejos
timos de la mina de oro en Alaska o en el Yucatán tan frecuentes en los
últimos trescientos años ya habrían pasado a la historia. Unos delincuentes
españoles pasarán a la historia con el dudoso mérito de ser los últimos
en vender una mina de oro inexistente. Para perpetrar semejante timo con
visos de verosimilitud necesitaron el concurso de la Red. Habían preparado
una página web con fotos de la presunta mina, que en realidad era una
instalación industrial abandonada, acompañada de una gran profusión de
documentos donde se hablaba de capacidades de explotación y posibles beneficios.
Vendían acciones a todos aquellos que estuvieran interesados. Mucha gente
sintió en su interior que podía confiar plenamente en esos tipos tan majos
que resultaban tan transparentes por e-mail e invirtieron. Además recibieron
un precioso título acreditativo de que habían invertido dinero en la mina.
Todos los meses recibían informes de rendimiento en su buzón de correo
electrónico. El problema llegó a la hora de cobrar los primeros dividendos
anuales. Esos tipos tan estupendos en los que se podía confiar habían
desaparecido, olvidando indicar su nuevo domicilio. Las subastas de Internet
son terreno abonado para todo tipo de estafas. Las casas de subastas no
son más que meros intermediarios virtuales, y no se responsabilizan de
la legitimidad de la transacción. Rubén y José Manuel son dos internautas,
catalán el uno y andaluz el otro, ambos pujaron en una subasta de iBazar
por dos consolas Play Station. Finalizada la subasta fueron declarados
ganadores y realizaron el ingreso en la cuenta del banco del vendedor.
Desgraciadamente nunca recibieron la mercancía. Como ellos, en ocasiones,
los usuarios de subastas online caen en manos de desaprensivos, siendo
el mayor número de reclamaciones que recibe el FBI por delitos electrónicos.
Aviso para navegantes -------------------------------- La mayoría de los
rumores en cadena logran el éxito debido a la bisoñez de los receptores.
Los veteranos de Internet reconocen estos bulos casi antes de abrir el
mensaje de correo. Sólo los más novatos se apresuran a compartir el misterioso
descubrimiento con todos sus amigos, familiares y conocidos. Para no quedar
en ridículo contribuyendo a la divulgación de este tipo de mensajes recomendamos
que compruebe por sí mismo la veracidad de los hechos descritos. Para
ello deberá acudir a los sitios web de Microsoft, la CIA o el Vaticano
que se indican en el mensaje como origen de la alarma. Si no lo encuentra,
es justo pensar que se trata de una broma pesada y que al no enviársela
a todos sus conocidos se ha librado de hacer el más espantoso de los ridículos.
No se crea que los rumores que corren por los foros de opinión y las listas
de correo, sobre todo si éstos tienen que ver con temas económicos o de
bolsa. Un niñato californiano se hizo rico en tan sólo una semana haciendo
correr falsos rumores sobre unas acciones que acababa de comprar. Todavía
intenta explicarles a los del FBI que era una broma y que pensaba devolver
los diez millones de dólares. Nunca dé su e-mail, la dirección de su domicilio
o su teléfono para ninguna campaña de recogida de firmas en Internet.
Si la campaña es legítima, es un procedimiento poco efectivo. Si no lo
es, en el peor de los casos acabará en la lista de spam de la agencia
publicitaria Plómez. Si no quiere caer en la trampa de los hoax, visite
con regularidad cualquiera de las páginas que le indicamos en el presente
reportaje. Estará al día sobre la veracidad de los últimos rumores, y
no caerá en la tentación de difundirlos. Es un ejercicio muy divertido
para comprobar la credulidad del ser humano.